Juego muy simple pero super-adictivo que recuerda a los juegos típicos de las antiguas maquinitas. Se trata de evitar que la pelota toque el suelo o se meta en tu portería, colocando para ello tu jugador debajo de la bola para darle un cabezazo. Gana quien primero meta un gol o quien consiga permanecer más tiempo sin que la pelota bote en su campo.